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café solo, por favor

Sábado, 22 de octubre de 2005

La moral de la muerte

¡Muy buenas, familia!

Os estais poniendo morados, cabrones... mira que os doy un poco de confianza y ya veo que hasta os lleváis pasteles en los bolsillos para casa... sí, sí, Laura, que te los llevas para unos amigos que no tienen dinero... pues no cuela... a ver, trae para acá...

(cartel pegado debajo del espejo en la pared de detrás de la barra):

(TODO LO QUE DES A UNA PERSONA ES ALGO QUE PIERDES DE DENTRO. UN CONSEJO, UNA SONRISA, ES UNA CESIÓN DE ENERGÍA QUE DESGASTA. PERO SI TIENES PACIENCIA Y CONFÍAS EN LAS PERSONAS, MÁS PRONTO, MÁS TARDE, RECIBIRÁS COMO POCO, UN BESO O UN ABRAZO)

Bueno, chicos, que ando últimamente, desde hace un par de semanas, con una teoría que me ronda por la cabeza... incluso le di título (lo tenéis ahí arriba, en grande y en negrita) y es que mi método científico discurre de lo general a lo concreto (inductivo, de toda la vida)... me creo mi marco general y luego voy bajando, premisa a premisa, a la tierra real...

Pues bien: la moral de la muerte tiene dos vertientes que tienen que ver con el significado de moral. Por un lado, la moral es un conjunto de leyes que regulan el comportamiento y, supuestamente, dirigidas hacia el bien (cito de memoria, no llevo diccionario a mano). Por otro lado, la moral la empleamos también para referirnos al ánimo o entusiasmo con el que nos enfrentamos a la realidad (esa frase tan conocida de "tienes más moral que el Alcoyano").

Pues bien: si uno reflexiona sobre la muerte, está reflexionando sobre la vida. Es como empezar desde el final para llegar al principio. Pero una y otra están implícitas en el mismo concepto. Es algo a lo que hay que acostumbrarse sin más. Y la muerte es algo así como la ausencia de todo para alguien que es consciente de que vive y que pregunta. La nada es ese espacio de ausencia al que llega alguien que esta vivo y es inteligente cuando muere.

Pues bien: encajar la posibilidad de que algún día tengamos que embarcarnos en esa nada, cuando estiremos la pata, es una tarea que contraviene la misma naturaleza del hombre, quien se aferra a la vida para poder desarrollarse y, simplemente, ser.

Pues bien: yo voy a intentar demostraros que esa tarea es posible. De hecho, no hay vida más cierta que aquella que se conjuga con la muerte y que no la esconde bajo la alfombra (Joder, hay un huevo de pensadores que ya lo han demostrado. Bueno, Emile Cioran, un filósofo rumano del que os hablé en un post anterior, el pobre mío jamás lo consiguió. Es una lectura sólo recomendable para optimistas patológicos)

Pues bien: si no tuviéramos ese fin cierto que a todos nos ha de llegar, si fuéramos eternos como los elfos y otras criaturas fantásticas, nuestra misma vida sería algo que, a la larga, dejaría de tener valor. O sea, que para el caso es lo mismo. Porque como habría tanto tiempo, todo el que quieras, pues algún día llegaría en el que nos aburriríamos y en el que desearíamos acabar con nuestra vida. La vida de los elfos sería algo así como la nuestra pero redimensionado a lo bestia.

Bueno, al tema. Con esa fecha de caducidad grabada en el fondo de nuestras pupilas, ese punto negro que devora lo incierto y lo seguro que nos acontece, tenemos como una especie de margen de maniobra limitado. Y a ese margen hay que atenerse. Y eso, aparte de los cientos de inconvenientes que posee y que todos conocemos, también tiene una ventaja. Y es una ventaja cojonuda. A ver os explico:

En el trasunto por estas vidas que nos ha tocado sin que la pidiéramos. En este embrollo de cojones en el que tenemos que encontrar nuestro hueco sin que nadie nos haya dado pista alguna. En ese caminar, nos vamos encontrando todo tipo de situaciones en las que, lejos de que seamos nosotros los que decidamos que ocurra de una forma u otra, no nos queda más remedio que encajarlas y gestionarlas tal como vienen, de forma pasiva y a posteriori. Y estas situaciones son, en numerosas ocasiones, dolorosas (Joder! Que también hay a lo que les ha tocado la lotería) Bueno, pues esos reveses negativos que te llegan sin que estés preparado ¡Ufff...! Esos reveses joden una barbaridad. Sobre todo si son aquellas situaciones en las que te han derrumbado algún pilar cierto en el que te apoyabas de forma natural y contundente. Y hablo de las traiciones. Hablo de los desamores. Hablo del desahucio al que te relegan otros (empezando por el trabajo). Hablo de la muerte de seres queridos. Hablo de la soledad cierta. Pues eso, esas situaciones en las que algo se derrumba y que era algo que necesitabas y que, con su ausencia, tienes que hacer un esfuerzo titánico como el de volver a aprender a andar... Bien, pues en esas situaciones, el inicio es desorientador, mareante, viscoso y agotador. ¿Y ahora por dónde empiezo...? –se pregunta uno con cara de gilipollas- ¡Con lo bien que yo estaba! Y este inicio desconcertante es común, como ya he dicho, a todas esas situaciones (si la más tonta os parece la de perder un trabajo, preguntadle a alguien que haya sufrido por ello)

Pues bien: esos momentos en los que debemos sortear algún obstáculo sangrante, yo mismo empleo esa teoría de la moral de la muerte. En esos momentos en los que no sé por donde empezar, caigo en la cuenta de que tengo un margen de tiempo bastante escaso. Y también caigo en la cuenta de que si antes me encontraba estupendamente era porque es posible encontrarse así (parece una perogrullada,¿no? Pero hay muchos que se olvidan de ello). Y, de repente, reflexiono sobre lo que hice para ganarme eso que perdí y veo que, como le dije a cierta persona que no os es tan lejana, veo que, en el fondo, no soy mal tipo y, ¡qué cojones! que fue algo que me merecí... Entonces es cuando respiro hondo y miro hacia arriba, o hacia dentro, para buscar el rostro de la muerte... y la muy hija de puta, ni se alegra, ni se enfada, ni siente, ni padece. No me dice nada. Como el que oye llover. Si me ignorara, aún me cabrearía y podría pensar que es una estúpida y que yo voy a ser más chulo que ella... ¡pero es que ni eso! No hace nada. Y, ¡mierda! Que como me despiste, voy derechito de cabeza a ella, a la nada de la que os hablé, la misma nada que ella me está expresando ahora... Entonces, vuelvo a respirar hondo, le hago un corte de mangas a escondidas, y me digo que me voy a levantar porque, para caer en sus brazos, siempre habrá tiempo...

¿A qué parece muy fácil así tal cual escrito? Ufff...! Eso de levantarse es posible porque uno ama lo bueno de la vida, porque uno ya lo ha saboreado y se ha dado cuenta de que le gusta, y porque la muerte es un elemento del que no hay que despistarse, teniéndola presente, como a un amigo pesado, pero sin obsesión, sin recrearse en ello... Eso de levantarse es posible porque uno ama lo bueno de la vida, como ya os he dicho, y quiere volver a tenerlo... Lo horrible, lo que te hace doler, por el contrario, no es que lo desee, pero sí tengo claro que es un espacio al que hay que visitar de vez en cuando y sin remedio... y te juro que uno se acostumbra (de aquella manera, claro... os juro que no soy masoca) Pues eso, que creo que hay que aceptarlo como una situación indisociable de la vida, tal como la muerte... y que ese estado donde las lágrimas explotan para evitar que lo hagan la piel, el corazón y el alma, que esos viajes a lo más solitario, oscuro, absorbente, desgastador, profundo y doloroso que albergamos dentro, ese estado y esos viajes, son historias de las que no debemos huir, sino aceptarlas como un elemento natural que hace de contraste y de escala de referencia para apreciar la vida... Bueno, ¿os resumo...?:

(diálogo interno)
- ¡Mierda! Mierda, mierda, mierda. Otra vez me ha vuelto a pasar. Ahora sí que estoy jodido... Dios! Como siento que me desgarro... Ufff...! Duele, duele, duele... Pues nada, qué se le va a hacer. Ya me tocó otra vez. A joderse y a esperar. Que la muerte es una saboría. Como en los cuentos de Zipi y Zape, en los que su padre Pantuflas los castigaba al cuarto de los ratones y ellos tenían a los bichos más que amaestrados. A pasar un tiempo en este cuarto odioso...-.

¿Veis? Con sarcasmo. Con resignación. Sin darle más vueltas. A joderse toca. Paciencia y mucho amor propio. Que por mis huevos que de esta me recupero y vuelvo a estar como antes. No igual, pero sí bien. Que la de negro con guadaña me está esperando. ¿Qué tardo un poco más...? Pues nada, ya saldré... a apoyarse en los que me quieren, a refugiarme en lo que me gusta, que la cabrona esa nunca descansa.

¿Entonces? ¿qué? No os he convencido ni de coña, ¿no? Pues a mí me funciona, os lo juro. La moral de la muerte: Pensando en ella, consigo conocer ciertas reglas que he de seguir para comportarme en esta vida, y pensando en ella, consigo animarme para seguir adelante...

Por cierto, os he dicho que era una teoría que me barruntaba por la mollera... Y es con vosotros cuando he intentado darle forma, bajándola a enunciados singulares y concretos. Admito la existencia de fisuras... pero ya las iremos resolviendo, ¿no?

Buen provecho con el pastel. Y que el café os dé ese toque extra de vitalidad que todos necesitamos... ¡Buen día...!

Por: Genadie | Como te estaba diciendo... | Comentarios (14) | Referencias (0)

Comentarios

Me ha gustado. Una teoría optimista frente a la muerte no es algo habitual... Lo sé porque es el tema que más me apasiona. Está muy bien, aunque si dejas que lo diga, la consideraré parte de una base. Verás. Es cierto que la muerte va implicita a la vida, a aquello que nos ha sido dado (por las razones que sea) pero si medimos a la muerte como un ser inanimado, lo que tenemos es un objeto, una palabra, vacía e insípida. Insabora e incolora, que escapa a toda razón de SER. Por tanto, en este caso (y sin que sirva de precedentes) descalificaré a la muerte de paranoia deconstructiva humana creada desde los primeros tiempos de la humanidad. La muerte no es más que un símbolo. Algo que puede rodearnos, pero que sabemos que en el fondo es dócil (recuerdo que tratamos el tema de la muerte sobre los casos que has planteado, que son meros psicosadismos que pasan la barrera mental a la física y emocional). De ahí un cierto sadismo personal (o humano, como quieras) que nos convierte en convatientes en terreno sobre el objeto muerte. Puesto que tratamos con un objeto al que le hemos dado vida, la fantasía asume un grado mayor al habitual en la sociedad y muchas veces puede que perdamos la batalla. Según se vea. Por eso la mayoría de la gente, inconscientemente se da cuenta del error cometido y asume el fallo generando una victoria frente a tal objeto. Ante todo, quien sale, ha aprendido a crear un objeto nuevo con el que desbancar a la muerte, pero dicho objeto nunca es perfecto y, por lo tanto, debe mejorarse. Ese es uno de los porqués de que estas caidas emocionales, fruto de los psicosadismos, sean continuas y nunca, por mucho que queramos acabarían, a no ser que hubieramos vivido desde siempre solos. Una vida sin sociedad, que sería el contraobjeto perfecto del hito muerte. Ahí va este humilde comentario, del que puedes hacer lo que quieras.
Sigue así. Me gusta mucho tu forma de analizar las cosas y la forma en que las tratas. :D Ánimo, que el café, se disfruta más cuando pones los 5 sentidos.

Jiuck | 23-10-2005 16:02:36

mira q yo lod e la muerte no me va nada, me refiero q sería incapaz de sentirme optimista ante ella, pero después de leerte he visto otros puntos de vista, y no está nada mal lo q dices, jeje
Besitos salados de CHOI
hay mas bollos de choco?? :P

CHOI | 23-10-2005 19:14:40

Viaja con nosotros, acechante, no nos olvida en ningún momento, no podemos esquivarla ni engañarla, la tememos, la pensamos como el fin, nos llevará envueltos en su capa negra.
Pero no puede llevarse nuestro pasado, los recuerdos compartidos… las risas, las lagrimas o las flores.
No quiero pronunciar su nombre.

Víctor | 23-10-2005 19:50:47

De momento te dejo un beso para que empieces bien el lunes (qué creído ha sonado eso, jaja) y la promesa de que volveré a pasarme por aquí (¡estoy deseando profundizar en tu teoría) cuando no tenga que ir a clase... aghhh! Tengo que salir de casa en 3 segundos... ¿¿cómo lo hago?? :))
MUCHOS BESITOS!

Laura | 24-10-2005 11:49:43

Uff, hoy no puedo leerte, pieza. Lo intenté, pero no tengo moral...

blenfes | 24-10-2005 18:54:39

Blenfes, ¡pero si precisamente va de eso, guapa! De moral... de la buena, buena... de la moral carnavalera, con sonido de taconeo y un gitano rompiéndose los deos con las cuerdas de la guitarra, con la rumba catalana, y el vinito, solo, solito, entrando por el gaznate, solo, solito, pa'dentro... ¿y esa quién es? ¿pero si es la conchi..? cuánto tiempo sin verte... con lo zumbada que has estado siempre... ale, ale, a bailar...

(¿o es que ni siquiera tienes ganas de bailar...?) :(

Genadie | 24-10-2005 19:02:08

Muy atrevido por tu parte hablar sobre la moral de la muerte y un aplauso por poder o saber verla desde el otro lado del espejo.
Yo no soy tan atrevida, es más aunque sé que en algún momento estará detrás de una esquina agazapada
prefiero vivir entre arco iris e ignorar su existencia.
Un beso.

Darilea | 24-10-2005 21:39:19

Al final, todos nacemos con una enfermedad mortal llamada vida, tarde o temprano se apaga... lo impte es darse cuenta de esto antes de que sea demasiado tarde
Besitos

Viajera | 25-10-2005 00:06:58

Vaya, vaya... espera, por partes...
1. ¡Que sí, que los pasteles son para mis amigos! Venga, no seas malo que debemos compartir, eh? :)
2. GENIAL. Sencillamente genial, sabía que tu texto no me defraudaría. La verdad es que podría hablar de este tema durante horas, de hecho, no hace mucho lo hacía con un amigo que me confesaba el terrible miedo que le tiene a la muerte. En el fondo es lógico, pero yo más que mi propia muerte, temo la de los demás... en fin, como decía, yo le intentaba explicar por qué no me asustaba tanto y la verdad, es que empleaba tus mismos argumentos, sólo que tú le has dado una forma magnífica y lo que más me ha gustado: lo has englobado bajo un título de película. :)) Me has dejado buen sabor de boca con tanto optimismo.

3. Muchas gracias por el comentario tan largo, jaja! Me encantó, me encantó, me encantó! Me pude reír un rato, jaja! De verdad, gracias por dedicarme tanto tiempo, me alegro de que los besos matutinos te gusten tanto, seguro que no será el último... mira, de momento te dejo otro: MUA!!! :)

Laura | 25-10-2005 10:35:59

"Porque como habría tanto tiempo, todo el que quieras, pues algún día llegaría en el que nos aburriríamos y en el que desearíamos acabar con nuestra vida"
Eso es bastante relativo. Quizás sea cierto eso de que siempre se desea lo que no se tiene, y si fuéramos inmortales nos quejaríamos de ello... Pero no estoy tan segura de ello. Creo que si fuéramos eternos, nos habríamos adaptado a ello al igual que hoy en día estamos adaptados a morirnos algún día. Obviamente, el índice de suicidios se dispararría, pero decididamente no quiero imaginarme un suicidio colectivo de elfos... No tal y como nos los planteó Tolkien ;)
"
En esos momentos en los que no sé por donde empezar, caigo en la cuenta de que tengo un margen de tiempo bastante escaso"
Completamente de acuerdo. Claro que tb puedes darle la vuelta a esta teoría tuya de la moral de la muerte...Porque si bien la idea de que nuestro final nos aguarda ( y casi siempre antes de lo que nos gustaría) puede ayudarnos a aprovechar más nuestro tiempo, tb puede llevarnos a deprimirnos precisamente debido a esa falta de tiempo ( ¿a quién no le ha pasado eso de sentirse agobiado porque nunca tendrá suficiente tiempo para hacer/ver/aprender todo lo que desea? A mí, sí...)

"Eso de levantarse es posible porque uno ama lo bueno de la vida, porque uno ya lo ha saboreado y se ha dado cuenta de que le gusta"
¿Y quien no ha saboeado lo bueno de la vida? No lo digo en términos absolutos ( que también los hay) sino incluso en referncia a aquellos para los cuales el dolor es tan grande que borra cualquier recuerdo de una felicidad pasada, o lo que es peor, cualquier esperanza de tener o volver a tener dicha felicidad

Perdina la parrafada, y que conste que no era mi intención en absoluto llevarte la contraria por sistema; en general me ha gustado mucho tu teoría ( sobre todo porque es positiva, que las cosas negativas, como siempre digo, ya nos las dan de fuera, no ahce falta hacer cosecha propia), sólo quería matizar algunos puntos ;)

Creo que voy a leerte mucho ;)

Besitos

Shamandalie | 25-10-2005 20:00:17

Jajajajajaja, GRACIAS OTRA VEZ!! Es que me encantan tus comentarios... gracias! ;) Me alegra que des rienda suelta a tu imaginación en mi blog :)

BUENAS NOCHES! MUAA

Laura | 25-10-2005 22:56:07

¡Buenos días, amigos!

Me alegra encontraros por aquí y ver que aprovecháis un hueco para tomaros conmigo un rico café (o té, o infusión, o batido, cola-cao, o limonada, o una copita de Johnnie Walker a palo seco...). Por cierto, ¿de qué estábamos hablando? Ah! Sí, ya recuerdo:

Juick: Por supuesto que la muerte es un símbolo, una representación de una situación futura de la que nadie ha vuelto... y que la imaginación puede tendernos una trampa... pero consiste en eso, en vivir la vida real, disfrutando de lo bueno que te sucede y que sientes de veras, y en tener a la muerte "...presente, como a un amigo pesado, pero sin obsesión, sin recrearse en ello..." Impresionante tu blog. Imprescindible su consulta.

CHOI: me alegra que hayas visto otro punto de vista. Y te prometo que trataremos temas más ligeros y adecuados para estas horas de la mañana que son. Besos y acaba ya la fiesta de cumple porque ya no cabe nadie más en tu casa...

Víctor: difiero sólo contigo en un par de detalles: la muerte no se olvida, ni nos recuerda... es tan sólo un accidente predeterminado en la estructura degenerativa de la que estamos compuestos... y sí, sí se lo lleva todo, hasta los recuerdos... sólo para aquel que esté vivo tiene sentido tener recuerdos... al menos, lo heredan los que nos preceden, algo que nos recuerdas en tu blog tan cojonudo... gracias por tu blog...

Laura: a mandar. Me alegro que te gusten mis comentarios pero prometo cortarme un poco porque para eso cada uno tiene su blog... ¡pero es que me cuesta reprimirme! Y si tienes teorías similares, estoy loquito por escucharte. A mí aún me quedan muchas por soltar... así que nos iremos llevando bien... Por una mirada, el cielo; por una caricia, un mundo; por un beso... pues yo sí sé lo que te daría... ¡otro de mi parte! (y un vale diario canjeable por tres pasteles)

Blenfes: ogni uno hai un tempo... trova il tuo, prendelo e vivi... io aspetto...

Darilea: con tu arco iris y con tus composiciones preciosas... y algún que otro pensamiento optimista y estimulante vertido desde aquí o desde allá, podemos añadir unas gotas de esencia de alegría y una pizca de sal de la vida a esta receta gigantesca que estamos cocinando entre todos los bloggeros...

Viajera: estoy contigo en lo que dices: es importante darse cuenta de que la vida puede irse... ¡pero no es una enfermedad! ¡es una oportunidad...! Por favor, busca esa palabra en el diccionario y saborea palabra por palabra lo que pone... y eso tómalo pensando que están hablando de la vida... ¡ya verás qué guapo!

Shamandalie: también tengo algunas objeciones, con todo el cariño. Si fuéramos eternos, no es que nos acostrumbaríamos a ello, que también, sino que el suicidio no sería considerado como una salida deshonrosa o cobarde o dramática. Sería algo común y normal, y esta se produciría porque confluirían una serie de razones poderosas que harían de la muerte la solución más idónea. Para imaginar otros mundos, tenemos que hacer el increíble esfuerzo de olvidarnos de nuestro patrón antropológico: es como los esquimales que, cuando envejecen, salen voluntariamnete de la comunidad y se marchan sin rumbo fijo para morir en soledad... ¿a ti se te ocurriría hacerlo?... pues existen otras formas de morir (podría ser un buen tema para otro post) Y en cuanto a darle la vuelta a la tortilla, ¡ahí diste en el clavo! Porque es justo eso lo que diferencia a una persona optimista de otra pesimista (lo del vaso medio lleno y tal...) Con el uso de la razón y la lógica, no podrás llegar jamás con tu barca a una isla que sea la de la felicidad. Pero sí puedes hacerte fuerte mentalmente para que tu barca, aunque no llegue a esa isla, al menos no zozobre antes de llegar a otra que no esté mal... Y por mucho que uno se haga fuerte, llega un momento dado en el que tú mismo reaccionas y te posicionas, casi sin darte cuenta, en un lado de la balanza (en el optimisita o en el pesimista) Porque para ambas posiciones siempre encontrarás sendos argumentos, rollo sofista y todo eso... pero esa reacción que has tenido no ha sido mental, sino visceral... y ha sido fruto de una interrelación de cientos de ideas, experiencias, sentimientos e intuiciones que se han solapado en milésimas de segundos y que han dado lugar a pensar que (hablo de mi caso), mejor que deprimirme por el poco tiempo que nos da esta vida, voy a dejar de pensar o de quejarme y voy a salir ahí afuera y voy a aprovechar a tope todo este tiempo que tengo... ¿Ves? Tiene que crujir algo dentro y hacerte optimista... y si lo practicas, cada ves te es más fácil serlo... Por lo demás, ¡gracias por apuntar con una lupa las fisuras que quedaron en esta teoría! Besos...

¡Y que pasen todos una bonita mañana...! y que el café os traiga motivos para sonreír mientras lo tomáis y os evadís lejos del trabajo recordando el último momento guapo que pasastéis ayer o durante el fin de semana... Ciao..

Genadie | 26-10-2005 10:56:04

jaja vale!!! aunq hay q tocar todos los temas no??
mas besitos salados de CHOI

CHOI | 26-10-2005 20:15:24

Uno de mis mayores miedos ha sido siempre la muerte, pensar en que llegará un día en que todo terminará y no saber que habrá después... Me entra una angustia tremenda cada vez que lo pienso, aunque por otra parte soy consciente de que es algo por lo que tenemos que pasar todos y asumo que a mi también me llegará la hora. Ese miedo a la muerte hace que me resulte imposible verla de un modo optimista...
Besos!

Alix | 26-10-2005 21:29:05

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