Domingo, 27 de noviembre de 2005
¡Adorables compañeros de este patio de vecinos tan particular! ¿Cómo os va en vuestros menesteres? Espero que sigáis luchando para que no os diluya ni la nostalgia, ni el ritmo frenético, ni el desánimo, ni los contratiempos... ¡a seguid siendo uno mismo para volcarse en los demás!
Antes de daros mi interpretación acerca del breve relato de la niña, dejadme que os dé también otra lectura que hizo una amiga mía al respecto. Ella entiende que la madre realmente se volvió loca... pero no porque la niña enfermara, sino porque la niña se mató a los seis años. Tras un accidente fortuito, la niña murió a esa edad. Y la madre no pudo superarlo. Se negó a aceptar el desgraciado hecho y se inventó y se enfrascó en su propia realidad: que la niña estaba viva. Se inventó la enfermedad de que nunca crecía porque así era como la recordaba. Y malvivió presa y doliente de su enfermedad durante quince años hasta que ella misma también murió. ¿No está mal, verdad? A mí me gustó mucho.
Y eso ha sido lo mejor de mandaros este relato: ¡vuestras interpretaciones! Me ha encantado encontrarme vuestros comentarios y comprobar cómo personas como vosotros sois capaces de hacer lecturas tan diversas y personales... porque me han gustado todas... así que, sin mayor dilación, ahora voy a dar mi propia lectura del texto, que no vale ni más, ni menos que la vuestras: ¡y esa es una de las maravillas de la lectura! ¡Que nos abre a mil interpretaciones como respuesta a la complejidad y diversidad que posee el ser humano a la hora de recibir y entender la realidad! Ahí va. Os aconsejo que os lo imprimáis y os lo leáis cuando tengáis un hueco. Es un poco largo pero creo que merece la pena leerlo. ¡Ustedes mismos!:
La finalidad del relato es la de una parábola. Utilicé tres personajes, mamá, niña y narrador, como pude utilizar otros. Es por ello que no trataba de hablar en concreto sobre las peculiaridades del tema que se ha suscitado con vuestras interpretaciones: las relaciones entre los padres y sus hijos. Desde luego, razón no os ha faltado. Y ello ha sido lo que me he llevado como recompensa: ver más cosas de lo que esperaba. ¡Enriquecedor, estimulante, cojonudo!
Pues eso: una parábola. Un juego de sombras y de roles que aluden a otras cuestiones diferentes a las que se antojan a primera vista. Un cuento como excusa para tratar temas complejos y, por supuesto, acerca de conceptos absolutos y metafísicos.
Así, la niña representa la figura de la realidad, del universo, de la existencia, de Dios. Según mi idea al respecto, considero que la realidad en la que nos movemos no ha sido ni creada ni dejado de crear por un Dios o ente superior. Y aunque soy de los que creen en Dios, a esto lo entiendo y lo imagino como parte de esa realidad. Es decir, Dios es todo lo que vemos: naturaleza, planetas, reacciones químicas, pasiones humanas, vida de las estrellas, movimientos y explosiones continuas. Todo. Todo ello es el mismo Dios. Y la capacidad que le otorgo a ese Dios como ente concreto es la de ser todo y la de ser autorreferente. Es decir, Dios es todo y se da cuenta de que existe y de que es todo. Ufff.... no voy a seguir por este camino porque, si no, nunca acabaría y os lo pondría muy fácil para que os cambiarais de blog...
El caso es que la niña es la existencia, la realidad, Dios. Y mamá y el narrador representan a dos tipos de actitudes con las que el ser humano se enfrenta al sentido de su existencia. Este concepto y este esfuerzo reflexivo que a todos nos inquieta, se materializa en algo concreto en la forma de una niña viva. Aquello que nos golpea en el alma y contra lo que luchamos de vez en cuando, se sale de nuestros interiores y se convierte en un ser vivo al que hay que tratar e intentar amar. Por eso es una hija y una madre, porque creo que es la relación humana más intensa y pura que podamos poner de ejemplo para compararlo con la relación que nosotros mantenemos con nosotros mismos.
Y el narrador es aquella persona normal y corriente que decide voluntariamente no ahondar en ese tipo de reflexiones porque, o no la cree necesaria, o no le llama la atención, o no cae en la cuenta de que existe, o la cree directamente inútil porque no lleva a ninguna parte. Representa al ciudadano común que se repliega a sus obligaciones y placeres cotidianos sin pedir de ellos ningún tipo de justificación o sentido existencial. Representa a una actitud muy extendida y tan legítima como la actitud del personaje que representa a la mamá. Por eso, el narrador se cansó de buscar a la niña. Por eso, no es un familiar directo de la niña. Por eso, no se volcó en la historia y dejó de preguntarse por el caso hasta olvidarlo. Pero no quiero decir que este tipo de personas no se plantee reflexiones existenciales, sino que lo hace de forma poco exhaustiva y superficial y sólo en contadas ocasiones. Porque, en el fondo, todos los seres humanos, a pesar de su inquietud más o menos desarrollada, a pesar de su preparación o cultura, a pesar de sus condiciones de vida, todos y cada uno de los seres humanos ha pasado de alguna u otra forma por el proceso de preguntarse sobre sí mismo y sobre el sentido que tiene nuestra existencia. Y por lo visto, a este narrador le duró el proceso lo justo y necesario. Y ya dejó de preguntarse. Se cansó.
Y la mamá es aquella persona que se ve atraída de lleno por estos planteamientos. Es aquella persona, también muy común, que se devana los sesos por encontrar la última respuesta a la última pregunta. Se entrega al completo y lucha contra el sinsentido de la existencia. Entra en una relación de amor total en el que asume el dolor que supone esta búsqueda y que no cesa a pesar del sufrimiento porque lo considera esencial y fundamental para poder vivir. Y una vez que empieza este proceso, encuentra de repente un faro que guía su vida. Una manera de tener un objetivo que suelde y amarre todos aquellos otros objetivos que tiene en su vida y que corresponden a ansias y anhelos más terrenales y comunes. Y se vuelca de lleno. Y lo ama. Y, en el fondo, se está amando a sí misma. Aunque, finalmente, acaba por amarse de forma destructiva y aquello que empezó de manera positiva y feliz, se convierte en el motivo de su muerte y de su vida desdichada. Es cuando la niña deja de crecer y se queda eternamente atrapada en los seis años. Y la moraleja va por estos derroteros.
Quería poner a la luz que hay diversas maneras de entregarse a este tipo de reflexiones. Que una vez que te descubres a ti mismo haciéndote estas preguntas, habría que amar y tratar y luchar e interrelacionarse con estos interrogantes de una manera equilibrada. De una manera constructiva y compatible. Y esta es una de mis palabras mágicas y preferidas: la compatibilidad. Que se relaciona directamente con una de las consideraciones que poseo acerca del ser humano: su múltiple identidad. Cada uno de nosotros poseemos cientos de identidades que se van superponiendo unas a las otras a lo largo de nuestras vidas. Es un tema bastante tratado ya en la literatura, la filosofía, la psicología y cuantos artes queráis aludir que nos sirva para manifestar nuestras inquietudes. Vamos, que es un tema ya reflexionado en las artes en general. La identidad múltiple. Y así, para sobrevivir con esta condición tan cansina, acuciante y vertiginosa de tener muchos yo, hay que acudir al concepto de la compatibilidad. Esto es, que hay entenderse todo lo bien que se pueda con todas estas identidades y llegar a acuerdos con muchos de ellos. Es una manera continua de introspección y amor hacia uno mismo para que ellas no acaben contigo. Y cuando uno consigue ser compatible, que es algo que se logra a ratos, a veces, por tiempo definido que se va y vuelve, es cuando uno consigue el equilibrio necesario para ser un individuo sosegado y efectivo. Y entiendan el concepto de efectivo siempre con respecto a lo que uno quiere y le gusta hacer en esta vida. Unos quieren ser efectivos con su trabajo. Otros con sus parejas. Otros en la cocina, yo qué sé... lo que queráis. Y esta condición de sosiego y equilibrio es lo que podemos llamar la felicidad. Los instantes en los que alcanzamos plenamente la felicidad. Las grandes alegrías y los grandes pesares no entran, según opina un humilde servidor, en el terreno de la felicidad, sino en el campo de las pasiones, de lo incontrolable y ajeno a nuestros esfuerzos y quehaceres. Y de nuestra asunción de estas alegrías y pesares, dependerá que podamos también alcanzar los momentos de quietud, de paz, de armonía y de placer quedo pero intenso. Momentos en los que no reflexionamos sino que vivimos y nos entregamos leve pero fogosamente a nuestras ocupaciones. Eso sí, con una tenue sonrisa que apenas se deja adivinar en la comisura de los labios pero que descansa honda y fuertemente en el fondo de nuestra alma.
Y teniendo en cuenta este tremenda parrafada que os acabo de soltar, vuelvo a la mamá para deciros que ella quiso sobreponer una identidad de las muchas que poseía sobre las demás. Así, negó a esas otras y así sucumbió al dolor, a la búsqueda angustiosa de cientos de médicos y curanderos, olvidándose por completo de esa vida que malgastó y por la que, precisamente, se afanó en entender pero no en disfrutar. “...Quince años avanzando hacia la destrucción lenta y constante de sí misma...”, tal como se lee en el relato.
¿Y la niña? ¿Y su conducta tan buena y ocupada en sus asuntos? ¿Y su mirada? ¿Esa mirada de ternura pero también de desacuerdo? Pues es Dios el que te está mirando. O si lo preferís así, es el universo entero, la propia realidad, la que te está mirando. Y es que considero que, aparte de mil movidas, la realidad, la existencia, es algo en lo que estamos volcados para que encontremos la felicidad. El universo que nos rodea no conspira contra nosotros. Tampoco es indiferente a nosotros. De hecho, nosotros formamos parte de él y somos parte de su identidad. Por eso, la niña es buena y por eso hace preguntas pero nunca se comporta ni mal, ni excesivamente amorosa. Solo juega y pregunta. Nunca dije que abrazara, besara o mimara a su madre. Pero es buena y es casi autosuficiente. No es autosuficiente del todo, que podría serlo, porque la realidad y Dios nos necesitan para ser, como nosotros a ellos, claro. Y con sus juegos y sus preguntas lo que hace continuamente es hablarnos de la felicidad y de que es posible alcanzarla. Por eso nos mira con ternura, porque nos ama. A su manera, por supuesto, pero nos ama (lo que considero el amor de Dios puede ser algo sustancioso para relatároslo en otro post... dependerá de lo pesado que os parezca yo con mis historias o que no os lo parezca tanto) Y por eso también nos mira con desacuerdo, porque nos avisa de que esa no es la manera de enfrentarse a la vida. Porque nos estimula y nos pincha para que lo hagamos mejor, para que alcancemos esa felicidad soñada. Y no me refiero a esa felicidad que difunden los libros de auto-ayuda, mil saludos, atenciones y respetos a este tipo de libros tan necesarios aunque para mí no sea el caso. Aunque, ahora que lo pienso un segundo, ¡mierda! Con estos textos yo mismo parezco el autor de alguno de ellos, ¡mierda! En fin, suspiremos. Siempre seremos contradictorios y nos engañaremos a nosotros mismos... Ey! Que me enrollo y me pierdo... Volviendo al tema: Me refiero a la felicidad de hacer lo que a uno le salga de los mismos (¿me dejáis poner “de los huevos”? Anda, porfa, porfa...) sin hacerse daño a sí mismo. Me refiero al aprendizaje constante de lo que significa la vida y de cómo manejarnos en ella. Una felicidad que, como en el post de la moral de la muerte, está hecha también de sufrimiento y de dolor. Es normal. Es parte de la naturaleza con la que está hecha la realidad. Y la niña nos mira y nos dice que lo asumamos y que no nos peleemos con nuestras identidades, que hagamos compatibles los distintos niveles de ser, sentir y hacer con el que nos expresamos, vivimos y, en definitiva, somos.
También, y por último, debo señalar que el clímax del relato, obviamente, es cuando la madre se da cuenta de que la niña no crece. Es cuando se instala definitivamente en los seis años. Este momento a su vez tiene dos lecturas. Por un lado, marca el momento en el que la madre pierde la cordura y padece su transformación: pasa de ser feliz por su capacidad y entrega a preguntarse por el sentido de la vida, pasa después a sufrir por culpa de esas mismas preguntas, de no saber tratar bien a la niña, y acaba enfermando con desarreglos y desequilibrios mentales. Así, las cuestiones que se va planteando durante esa segunda fase se inmovilizan y las respuestas ya son siempre las mismas. Esto es, que la vida consiste en preguntarse y en vivir. Pero a ella eso ya no le sirve y descuida otros asuntos también importantes que son los relacionados con su vidad real y diaria. Sin embargo, por otro lado, la supuesta anomalía de la niña alude también a la propia eternidad de la realidad y de Dios. Es por eso que ella siempre se comporta igual. Es por eso que siempre tiene la misma edad. Es por eso que parece como si fuera ajena al sufrimiento de los seres humanos, a los que mira con esa ternura y desacuerdo de la que ya hemos hablado.
¿Y de verdad que todo eso dice el relato? Vosotros me podéis decir que “un carajo”. Que ni de coña está eso reflejado. Que eso sale de mi cabecita y que es imposible adivinarlo porque con tan pocas palabras no hay forma de colgar todos esos conceptos. Vale, pues hacedme un corte de manga. Estoy de acuerdo con vosotros. De veras. Pero, bueno, así he tenido material para otro post. Así, he tenido una excusa para contaros esto. Porque, aunque está claro que sin conocer lo que representaba cada personaje era difícil sospechar el sentido del relato (y ahora que os revelo estos conceptos, sí creo que podéis comprobar que sí encajan en el relato), porque, a pesar de esto, una parábola nunca está completa sin la explicación del que la cuenta, ¿no? Espero que me perdonéis. El día que os parezca arrogante, de veras que cierro el blog. Y a colación de no querer jamás parecerlo, algún día os contaré por qué el dominio de mi blog se llama genadie. Aunque si os fijáis un poco, podéis saber a qué tema en general puedo referirme. De veras, la humildad siempre la trabajo. ¿Me perdonáis...?
Ah! Y para acabar, no sé si os habréis dado cuenta de que aún falta por explicar un personaje más. ¿Cuál...? Pues el del autor del relato. Pensad en el cuadro de las Meninas. Podríamos incluso sacar el papel del lector e incluso el papel de aquel lee los comentarios que habéis hecho sobre el relato y, así, sucesivamente como en el juego de las cajas chinas. (Por cierto, ¿os he dicho que Velázquez es un genio...? Que pena que todos lleguemos tarde y que sea tan difícil decir algo nuevo)
Pues eso, el autor. ¿Y qué coño represento yo en todo esto? Pues el de otra actitud humana ante los interrogantes del sentido de la existencia, por supuesto. Y no me jodas que vas a venir, todo rico y simpático, a decirnos que tú, precisamente tú, eres de los que representas al tipo de personas que sí hace compatible el rollo ese de las identidades y que se enfrenta a esas cuestiones últimas con una sonrisa tenue pero profunda sin olvidarse de vivir al mismo tiempo.... Pues eso sí que es arrogante, chato... Pues, lo siento, chicos. Es algo así. Pero no soy “el tipo compatibilizado”, sino “el luchador de la compatibilidad”. En muchas ocasiones, sufro igual que mamá y hago el imbécil como ella. Y en otras ocasiones, soy como el narrador y me canso y dejo de preguntarme y aparco el tema durante un tiempo. Otras veces, sin embargo, consigo encontrar el equilibrio y logro llegar a un acuerdo con mis yo para que, al mismo tiempo que busco la última respuesta, me dejen vivir y disfrutar de las bondades que se agazapan detrás las cosas que se te presentan en la vida. (Dios! Que pastelón os estoy soltando... en una de estas, cuando me sienta en confianza con vosotros y compruebe que os interesa lo que os cuento, os hablaré de los monstruos y esperpentos que también se esconden tras las cosas de la vida. Y así compenso esta manera empalagosa e idiotamente bonita con la que os estoy soltando la moraleja de este relato) Pues eso, que el autor no es precisamente el compatibilizado, sino una mezcla de los tres. Y en lucha y aprendizaje continuo. O al menos, así me veo yo. Y es que con tantos yo, me hago la picha un lío....
Y, al igual que el autor es ese estereotipo, de alguna forma considero que todos vosotros sois también el personaje del autor. Porque vuestra alma es inquieta y vuestra sed de vida, abundante.
¡Que os vaya bien la semana! ¡Y cuidado con el café, que quema...!
Por: Genadie | General | Comentarios (22) | Referencias (0)
Buenoo, primero tráeme un café con leche que si no, no soy persona, jaja!
Leí tu relato anoche. Y te confieso que lo que me hizo pensar no tiene nada que ver con lo que has explicado hoy, pero es que evidentemente, eso tenía que ser así. Por qué? Porque yo creo que un relato tiene una escritura, pero múltiples lecturas. Y que cuando creas algo de literatura, lo que sea, no sólo estás creando una pieza, sino tantas como personas lo leerán, porque son tantas como interpretaciones habrá.
A mí tu relato me hizo pensar más en lo de no crecer. En que a veces todos deseamos quedarnos en los 6 años porque parece lo más fácil: a los 6 años no hay problemas -estoy hablando en general-, o si los hay, estás al margen, no hay discusiones que te marcan con los amigos, ni enfados con tus padres, ni exámenes que te agobian, ni sentimientos que te consumen... PERO... a los 6 años, al perderte todo esto, te estás perdiendo parte de la vida...
Cambiando de tema!!! Donde me pasó lo del chocolate sí que es donde tú dices!!! Es que también está en Madrid, es una cadena de estas! Está bueno, eh? Ñaaaaaaam, ñaaaaaaaaaam!!
Y... el truco de los anuncios tiene un alto precio... jajajaja! Qué tal un café gratis todos los días? Pero con nata montada, jajaja!
Feliz inicio de semanaaaaa!! BESOS!
Laura | 28-11-2005 10:19:15
Tu quieres que me echen del curro no??? Ya lo leeré esta tarde cuando tenga tiempo.
Has pensado en escribirlo en varias entregas???
Fizban | 28-11-2005 14:33:09
Lo primero de todo gracias por tu visita y por tu comentario, pues gracias a ellos he llegado hasta tu blog y tengo que decirte que me ha encantado!! leí ayer la primera parte de La niña, y me gustó muchísimo, pero debido a mi cansancio físico y mental no pude comentar nada ni dar una interpretación coherente.
Hoy, al volver para dar mi interpretación, me he dado cuenta que pienso igual que tu amiga, es la interpretación que yo le di. Sabes? Lo interesante de todo esto es preguntarse también quizá por qué cada uno da un tipo de interpretación ante una misma historia, y sobre todo, que hay gente que coincide totalmente (como me ha pasado a mí).
Volveré por aquí.
Besos
Cristina | 28-11-2005 16:03:41
Tienes buena pluma, pero creo que te contradices un poco. Tu idea de Dios es bastante común al resto de los mortales, pero te voy a dar un nuevo apunte: Dios es todo?Estás seguro de que es todo?...
Imagínate una habitación completamente hermética, donde solo existen dos objetos. Nada más que dos objetos. Nada más puede entrar ni salir.
Imagínate una botella de cristal llena de agua. Imagínate el agua inolora, insípida, inocua, transparente, fría y limpia...
Imagínate un vaso de cristal fino y delicado junto a la botella.
Imagínate que el agua de la botella se va vertiendo en el vaso cristalino.
Es agua. Es agua inolora, insípida, inocua, transparente, fría y limpia.
Si lo único que hay en la botella es agua, y lo único que se derrama en el vaso es agua, si analizamos su interior, solo habrá agua.
Ahora bien: trasladémoslo a Dios.
Si Dios es todo. Si lo ves en todas partes. Si la naturaleza es Dios. Si el hombre es Dios. Si la tierra es Dios. Si las alusiones y referencias a Dios siempre nos consuelan, nos alivian, nos confortan, nos hacen crecer, ser más fuertes, más nobles y mejores... será porque la idea de Dios es el bien en estado puro: es el absoluto del bien.
E igual que el agua de una botella que se vierte sobre un vaso cristalino, es agua, todo lo que significa Dios, todo lo que emana de Dios, todo lo que arranca de Dios y se busca en Dios, debería ser lo que implica Dios en sí mismo: bondad.
Y ahí está la cuestión que desde hace años me abruma: ¿Cómo es posible que todo lo que tiene que ver con Dios (teniendo en cuenta que todo es el todo, porque todo nos conduce a Él, creamos o no que lo haya creado El)pueda transformarse de bondad a otras variables tan viles en ocasiones, tan animalizadas en el sentido más peyorativo de la palabra, tan brutales, egoístas, despiadadas y crueles?
Del agua sale agua, y de la Bondad, bondad.
¿Qué pasa en el proceso intermedio para que a menudo haya algo que lo fastidie?Si todo es Dios, no?Y Dios es bondad.
Y si ya creyeras como yo creo que todo procede de Dios, que todo ha sido creado por Él, y que el hombre fue creado a su imagen y semejanza, ¿como es posible que haya creado algo que va en contra de sí mismo?¿O como es posible que de algo absolutamente bueno pueda resultar algo que no lo es en su totalidad? Si Dios es la botella y el hombre el vaso, ¿qué ha pasado con el agua?
En tu parábola la madre busca, y encuentra un faro que alumbra su vida, pero no entiendo porqué de repente se queda estancada. Si realmente ha encontrado algo espiritual que le ayuda a comprender el sentido de su existencia y le hace feliz, es complicado creer que necesite que crezca, mengüe o cambie. En un principio se hace preguntas y lucha contra el sinsentido de su existencia, pero luego halla a Dios. Y si ha encontrado a Dios, es un sentimiento tan absoluto, que a menos que le haya pasado algo en esos quince años (que no relatas) es difícil entender cómo un sentimiento tan noble y esperanzador, se torna en algo destructivo. Tanto como para hacerla morir. A no ser que la destrucción a la que te refieres , sea esa parte de la madre que todos querríamos destruír: la parte chunga. Y que esa parte se corresponda con la soberbia que embarga al ser humano cuando trata de encontrarle explicación a todo, sin tener en cuenta que en el fondo, mal que le pese, es imperfecto. Y que esa parte de la madre luche por comprender y entender, y se rebele a esa otra parte que se ha rendido al amor, a la bondad, a la humildad de aceptar "per se" la existencia de algo superior que a pesar de no tener explicación, simplemente está ahí y le arropa. Y viendo que no puede combatir con ello, que el bien supera al mal; que la humildad puede a la soberbia porque la gratifica y la anima a ser más profundamente persona, finalmente se doblegue, se rinda, y se apague. ¿Es esa la muerte a la que te refieres?
Por otro lado, te voy a hablar de la idea del amor de Dios a la que aludes de puntillas. Quizás yo también me esté enrollando un poco, pero para nada hasta el punto de que sea directamente proporcional a la extensión de tus meditaciones. Paciencia.
Creo que Dios nos ama de forma incondicional. A pesar de nuestras imperfecciones (que no entiendo de donde salen si salimos de El y Él es bueno. Vuelvo al agua, claro)
Y también creo profundamente que a pesar de lo que te hagan o digan, siempre hay que responder con amor. Si viertes amor, en teoría recibes amor. Es como un escudo en el que rebota todo lo malo, y cuando es devuelto es recibido como un bálsamo de buenos sentimientos. ES más, me niego a desearle mal a nadie a pesar de que me haga daño. No es mi problema. Me niego a contaminarme con malos sentimientos, a pesar de que duelan y en un principio la primera reacción, la reacción inconsciente, sea la de devolverle la misma moneda para que sienta lo que duela. Pero no siempre funciona por el coste añadido que supone una actitud así ante la vida. Hay quien confunde esa idea de evitar el mal e intentar propagar el bien. Hay quien intepreta que si no respondes con la misma moneda, eres tonto, o no te das cuenta. Y confunden bondad con idiotez y les "pone" seguir machacando porque se crecen. Y no entienden nada, y de nada sirve que devuelvas bien por mal, porque no tienen capacidad para descubrir ese tipo de sentimientos que ennoblecen al ser humano. Aun así, creo profundamente que compensa, y me imagino que Dios, cuando se encuentre ante el panorama de un mundo creado con todo lo necesario para hacernos felices, y millones de hombres destruyendo y pasando por la vida sin valorar lo auténticamente importante, quizá se frustre, pero ahí sigue, y es un ejemplo a seguir. Egoístamente, produce felicidad el sentirte por encima de sentimientos innobles; el no caer en la tentación de devolver la misma moneda. Y es egoísta, porque a pesar de todo lo que puedas llegar a sufrir, te sientes bien por dentro y duermes como un niño.
Por cierto, estoy completamente de acuerdo contigo en cuanto a los libros de autoayuda. Creo que es mucho más fructífero el diálogo con amigos. Pero con amigos de verdad, de esos que también leen y se preguntan cosas y no tienen ningún tipo de reparo para compartir lo que saben y sienten. Conforta.
En cuanto a tu concepto de felicidad, un inciso: "hacer lo que a cada uno le salga de los huevos". Puede ser. ¿Sabes lo que significa para mí la felicidad y la idea de Dios? No te voy a descubrir nada, pero te lo cuento. Al margen de Iglesia, religiones, creencias, etc, etc, he conseguido la paz conmigo misma desde que descubrí una frase que me ha ayudado bastante, y te aseguro que funciona. Ama a los demás como te amas a tí mismo. Si quieres a los demás, nunca les harás nada que de hacertelo alguien a tí pudiera dañarte. Si antes de hacerle una faena a alguien piensas cómo te sentirías tú, estoy segura de que frenarías. Si antes de criticar a alguien, piensas cómo te sentaría a tí, seguro que frenarías. Creo que de los diez mandamientos es el más importante, y creo que realmente compendia en pocas palabras a todos los demás. Incluso para los que no crean en Jesucristo, podría valer, porque si no haces el mal a nadie ni a nada; si respetas al otro, a la naturaleza, a los débiles; si tratas a los demás como te gustaría que te trataran, es imposible crear mal. Y quizás sea algo utópico, pero también se trata de un ejercicio diario que te enriquece y te hace ser mejor persona. Incluso si todavía no te amas a tí mismo, o te odias por algo que hayas hecho y eres incapaz de perdonarte. No tiene nada que ver.
Me ha encantado tu reflexión, y está claro que de vez en cuando tratas de relajarnos un poquillo con alguna que otra coña para que no se haga tan denso.Pero no es denso. ES sincero. Y es bonito comprobar que también hay jóvenes como nosotros que se hacen preguntas y no se conforman con pasar por la vida sin exprimirla hasta la última gota. Tienes razón, es corta. Pero eso solo lo saben los que la conocen. Los que han tenido la suerte/desgracia de conocer las más extremas pasiones y los más profundos calvarios. Tengo muchas amigas con una vida aparentemente normal que son bastante envidiadas porque todo les ha salido rodado: la carrera con nota; un trabajo estupendo; parejas excepcionales... pero cuando hablas con ellas, te das cuenta de que les falta algo. Ellas mismas abren los ojos como platos cuando les cuentas cosas que te has atrevido a hacer importándote todo un pimiento, en donde has podido llegar al límite pero has vivido situaciones intensas y te has arriesgado. Les encantaría hacerlo, pero como todavía no han conocido de cerca el peligro de perder la vida, o problemas profundos, duros, de los de verdad,siguen viviendo sin darse cuenta de que este día quizá sea el último. Y a menudo me pregunto cómo reaccionarán si algún día (ójala no les pase nunca porque las adoro) se encuentran con una situación durisima delante de sus narices, si no han sido adiestradas por la vida para minimizar los problemas y descubrir que estamos aquí casi de paso y de todo se sale.
Ya está. Gracias.
maria | 28-11-2005 22:17:46
Entonces Dios es un vampiro de 6 años???? Pos usará una crema solar factor 2.000.000 porque allá arriba lo tiene complicado para resguardarse del sol :-))
Fizban | 29-11-2005 08:57:56
Laura: Sí, un libro son tantos en sí mismo como números de lectores tenga. ¡Y cómo mola que el restaurante de las ensaladas sea el mismo que el que hay aquí! Así, cuando vaya, me acordaré de ti. Besos, guapa.
Cristina: te voy a tener que presentar a mi amiga para que veais qué sentido pueda encerrar el que hayais discurrido mentalmente de forma similar, ¡benditas casualidades!
María: en los comentarios no hay lugar para entablar discusiones tan largas. Te propongo que lo vuelques en un post y yo te conteste en otro. ¿Tienes blog? ¿Podrías decir su dirección? Ahora, antes de nada: Según mis ideas, Dios no es nada de lo que tú dices. Dios no es bondad. Dios no posee cualidades humanas, ni sentimientos. El amor de Dios del que yo hablo sería algo así como un amor frío, cruel, exigente y, a ratos, indiferente. Piensa en la eternidad. Y en cómo nos mira él desde allí... el cristianismo que tú divulgas, lo considero obsoleto. Dios no interviene en nuestras vidas. Dios no quiere salvarnos, ni dejarnos de salvar. No aguanto todo ese rollo... Es bastante estúpido, infantil y ofensivo. Dios no es bondad, como tampoco es maldad. Dios es la realidad y la realidad es tan dura y absurda, como sorpresiva y maravillosa. Pero ya lo contaré en otra ocasión que aquí no hay espacio. Gracias, de veras, por darme tus explicaciones. Son muy bienvenidas. Espero tu blog.
Fizban: hostias! Vaya figura o personaje que te has sacado: ¡Dios es un vampiro de seis años y con tirabuzones rubios! ¡Buenísimoooo...!
Genadie | 29-11-2005 10:49:29
Érase una vez que se era una avutarda. Era una avutarda feliz. Lo tenía todo, hasta una hija avutarda. Pero un día la pequeña avutarda se escapó del nido y le dio un disgusto a su madre porque se fue con un pequeño avutardo que era un ligón. La madre avutarda comenzó a deprimirse, y decidió comunicarse a partir de entonces con su hijo avutardo. Pero el hijo avutardo no hablaba, ni piaba, ni comía. Solo la miraba y sonreía. Y cuando pasaron treinta años, la madre avutarda murió destrozada. Destrozada por la edad, por el hijo avutardo que no le hacía ni caso, y por la hija avutarda que se marchò y nunca regresò porque la madre avutarda era insoportable y además la pequeña avutarda tiraba al monte. Y también porque se hizo vieja y le llegó la hora. Moraleja: si tienes una madre avutarda que tenga una hija avutarda, no compres un macho avutardo porque la hija avutarda se irá con el macho avutardo, la madre se volverá irritable, y se comunicará con su hijo avutardo que está un poco ido y lo volverá más ido aún. Salvemos a las avutardas!
Ni tengo blog ni sé como se hace un blog. Uno de tus seguidores me metió aquí el otro día mientras te contestaba, y paso de preguntarle como se hace. Si no te importa, me lo explicas, me monto un blog y te contesto, ricura. Y una cosita de nada: si tanto sabes como para "poner un poquito de luz" a las cosas (gracias)a lo mejor no te vendría mal leer algo acerca de los absolutos:"Dios no es nada de lo que tú dices, Dios no es bondad,Dios no posee cualidades humanas ni sentimientos..." Te has lucido, majo!Viva el beneplácito de la duda!. Y que yo sepa, en ningún momento he aludido a la religión cristiana como si fuera fiel seguidora de ella o algo así, pero de serlo, me molestaría bastante tu falta de respeto, tildando de "obsoleto" el hipotético cristianismo que al parecer, sin haberme enterado, divulgo. Y por último, confío fervientemente que cuando aludes a Velázquez y Las Meninas, hayas sufrido un pequeño lapsus, y no hayas querido insinuar que puedes compararte, ni por asomo, con un genio. Es que parecía lo contrario y me ha chocado un poco, ya que si algo caracteriza a los genios, por lo general, es su humildad.
Y disculpa si me he excedido con el texto. Gracias por aclararme que no ha lugar para entablar discusiones tan largas. Pero en estos momentos, como no tengo blog ni sé como se hace, no tenía otro medio de contestarte. Bienvenidos todos, y ala, a seguir dorándole la píldora a este aprendiz de filósofo!!!!!Te pega llamarte Erasmo o algo así.
Me voy a tomar un café, aver si me tranquilizo un poco. Fizban, me ha encantado lo del vampiro.
Un saludo a todos
maria | 29-11-2005 15:04:13
Ya me han explicado como se hace el blog. Si quieres disertar, rebatir, dialogar, discutir o analizar el sexo de los ángeles, me dices como te lo mando. Chao
maria | 29-11-2005 15:35:29
Ok, María, tienes razón. Y te pido perdón. Esto debe ser un lugar limpio para la libertad de expresión sin recurrir al insulto. Me calenté en el momento en el que aludí a tu comentario, lo siento, de veras. ¿Hacemos las paces? Hasta Velázquez me ha reñido desde el otro lado de la realidad... ¡tiene tanto carácter como tú! Entonces, ¿amigüitosssss...? Porfa...
Por cierto, para hablar de estos temas, me he hecho otro blog, ¿te importa que nos veamos allí? Lo hago extensible al resto de mis compañeros... ¿me perdonáis también los demás? Es que se calentó uno y... y ahora os pido disculpas. ¡Mierda, me pasé...!
El otro blog: http://lasoledadedios.bitacoras.com/
Genadie | 29-11-2005 16:50:33
¡Pero que bien os lo pasais! Plas, plas, plas.
Yo como soy atea irredente como que paso de lo de la idea de Dios y de su lectura como eternidad (lo siento Genadie pero por ahí no paso). Desde luego totalmente de acuerdo con Laura y lo de las múltiples lecturas. Fizban, lo del vampiro no tiene precio.
¿Y si dejáis el café aunque sólo sea por hoy y os tomais una tilita? Con chorrito de limón rico, rico.
Hell | 29-11-2005 21:30:50
Bueno... he visto que hay muchas cosas que comentar, ya que no solo es un texto largo, sino que es un texto rico, digámoslo en el sentido de la información y la importancia de esta, que se concentra por letras. Voy a hacer un pequeño comentario sobre el texto a excepción del párrafo 10, que dejaré para el final.
Respecto a lo del estar deacuerdo o en desacuerdo con una de las identidades, todas o algunas, me ha llamado la atención que digeras que solo podías "pactar" con algunas (continúa leyendo y lo entenderás).
Sobre lo de la felicidad, déjame que quede en parcial desacuerdo. Creo, y eso solo es lo que yo pienso, que la felicidad no es la compatibilidad orgullosa frente al trabajo, ya sea reconfortante, excitante o catastrófico y vejatorio (como lo son la mayoría). Creo que la felicidad no la podemos buscar en el placer de trabajar, que es a lo que suele recurrir el capitalismo. Es aquí donde recae el párrafo anterior. No puedes ser feliz, NUNCA, (siempre y cuando no sea una felicidad momentánea, ese es otro punto en el que estoy un poco en desacuerdo, porque aunque no lo parezca, si fuéramos felices no serían necesárias muchas de las cosas que tenemos) mientras no estés en acuerdo con todas tus identidades. Para que veas esto mediante un ejemplo, si en una junta de vecinos quieren hacer una piscina y un tercio de los propietarios se opone, pero el proyecto sale hacia adelante. Ese tercio "siempre" estará en desacuerdo y no vivirán felices (y para que no quede mal dicho el siempre, pondremos el caso de que uno es un amargado, el otro un cascarrabias y otro un tetraplégico rabioso que no quiere que la gente disfrute de la piscina). De esta manera, es imposible que hata un climax estable en la comunidad que así asegure la buena convivencia y la HARMONÍA necesária para su buen funcionamiento. Por eso uno, no puede ser feliz. Pero, y recuerdo que todo esto es mi opinión, aunque consigamos estar en harmonía con todas nuestras identidades, hasta que no lo consigams estar con todo el mundo, la felicidad como tal no la podríamos conocer, a parte de que hay otros muchos factores que deban influir en ella.
El último punto que creo que debo revisar, y más que revisar, aclarar, es el respectivo a "Dios". Pero es un tema tan extenso, que preferíria no tocarlo en un simple comentario. Solo decir, que quien niega a dios, cree en él, porque en ello se basa la negación; en algo existente (esto según Nietzsche, un gran hombre :D). Quizás este último párrafo no valla enfocado hacia tí, pero bueno, eso lo sabrá quien deba, quiera y tenga que leerlo.
Hasta aquí mi pésima intervención. Porque más que nada, siempre quiero escribir tanto, que no puedo resumirlo todo, y esto es lo que sale. Gracias por tu atención (siempre y cuando lo hayas leido xD).
Jiuck | 29-11-2005 21:41:14
Madre mía! ¿Has pensado en publicar los post por entregas?
La verdad es que tengo un empane mental de campeonato! Entre mi dolor de cabeza y leer tu post me has acabado de liar xD Eso sí, la conclusión final me ha encantado.
"Y, al igual que el autor es ese estereotipo, de alguna forma considero que todos vosotros sois también el personaje del autor. Porque vuestra alma es inquieta y vuestra sed de vida, abundante"
;)
¿Un cafetito? Gracias! Que vaya bien :)
tielci | 30-11-2005 13:34:40
Genadie, yo también te pido perdón, perdon, perdón... perdón por ser tan zafia y tan impetuosa y perdón por lo de la avutarda y lo siento... Y que sepas que en parte tenías razón en tus planteamientos...Y hago extensible a todos mis disculpas.
Tengo muchísimo trabajo y me es imposible comentar tu post por falta de tiempo. Cuando pueda lo haré. Pero hago extensible a todos que pienso que este Genadie es un tío excepcional,con mucho que ofrecer, con una facultad estupenda para comunicar, y una imaginación desbordante. Y lo de "aprendiz de filósofo" fue una mezquindad porque por si no lo sabes, resulta una auténtica maravilla leerte, y me he comportado como una imbécil.
maria | 30-11-2005 18:48:37
Ey¡, que tranquilidad se respira hoy por aquí...
Solo huele a café recien hecho, como tiene que ser.
Lo tengo que decir porque sino reviento. Yo también soy fan de Genadie. Totalmente de acuerdo contigo, María.
blenfes | 30-11-2005 20:55:29
Hell: me encanta lo de "lo siento, Genadie, por ahí no paso", ja, ja, ja! De veras, me he podido hasta imaginar tu cara y tu expresión. Ok, tomo nota. Hola, atea convencida, soy creyente en busca de Dios el cual se acaba de montar en ese autobús que estoy viendo ahora mismo cómo lo pierdo, encantado de conocerte. ¡Ahora vuelvo, que Dios se me escapa! Un besazo fuerte y todo lo divino de lo que soy capaz de dártelo...
Juick: siempre desbordante, siempre tan incisivo. Déjame, por favor, que encuentre un hueco y me explayaré a gusto en un mano a mano... ¡eres como un adversario de tenis! ¡Me encanta que juguemos!
Tielci: a ti te voy a tener que dar bonos gratis para que te tomes lo que quieras de la cafetería. Lo digo por tu paciencia. ¡Gracias! Así que, ya sabes, cuando salgas de la inmobiliaria familiar para desayunar, baja por aquí ¡y sírvete lo que quiera que invita la casa!
María: de veras, si nos conociéramos en persona, nos habríamos reído los dos una barbaridad de todo esto. Y, de veras, créeme: con las seis primeras palabras de tu último comentario, era más que suficiente. ¿Un cafecito...? Te invito a que charlemos tranquilamente, si te apeteciera. Te espero en el otro blog, en la trastienda de esta cafetería, que es así como ya lo bautizó Blenfes, la inagotable creadora de realidades. Y un beso, María, suave y fraterno.
Blenfes: aich! Retal! No vale sonrojar al personal... te siento cerca y eso es una gozada. A pesar de que nos separe internet y se ponga en medio entre la habitación desde donde tú escribes y la habitación desde donde yo lo hago... Gracias, Blenfes, eres un primor. Besos!
Al resto: prometo que los devaneos sesudos los meteré en la trastienda. En este blog, sólo los mostraré de refilón para que lo saboreéis y que sea sólo la curiosidad la que os lleve al otro lado. Soy también lector de blogs y es difícil dedicarle tiempo a post tan largos... Nos seguimos viendo por aquí. Y no tiréis el café que hicisteis el otro día, que ya os llamo al timbre y me meto en vuestros salones para disfrutaros...
Genadie | 30-11-2005 23:18:38
No, no es que no me haya pasado por aquí en todo este tiempo, es que no tengo tiempo para tomarme un té en condiciones, con tranquilidad y con pastas, y como comprenderás tu post no se lee en el trayecto del ascensor... Así que prometo venir este fin de semana a leerte y comentarte.Resérvame un azucarero para mí sola
Besitos
Shamandalie | 01-12-2005 20:50:24
Mmmmmm... tomaré nota de esos bonos gratis para cafetitos calientes a mitad de la mañana :PPPPPPP
Muaks!
tielci | 03-12-2005 15:27:56
Entre tu anotación y los comentarios ya llevo mas de media hora leyendoooo, ya veo que cada uno de nosotros interpretamos las cosas de un modo diferente, lo que para uno es blanco para otro es negro, cada uno de nosotros tenemos una percepción distinta de la realidad o de la ficción, todos somos un poco Dios y Diablo según en que momentos, vivimos en el purgatorio.
Saluditos..
Ah, ya tienes el post de “El Planeta Imaginario” si te quieres dar un paseo por los recuerdos.
Víctor | 03-12-2005 18:24:30
Seguro que ya pensabas que no iba a aparecer por aquí, a revolver un poco todo y a probar las nuevas variedades de té que sé tienes escondidas en algún armarito. Pero como tengo horario de tarde, mi fin de semana se extiende a la mañana del lunes...Y aquí vengo a tomarme el aperitivo.
No he leído todos los comentarios del post anterior, pero arriesgo a que nadie ha propuesto la interpretación a tu relato que éste tenía en su origen. Castigados todos una semana sin pastas... aunque realmente, sin conocer el appel que rerpresentaban los personajes, casi podrías habernos salido por cualquier tangente, malvado.
Con la Iglesia hemos topado. En sentido estricto, no creo en Dios, ni en ningún tipo de ente superior, fuerza, emoción, amor o sentimiento universal que tenga carácter divino o, sencillamente, finalista. Rechazo la primera formulaciónd e la Hipótesis Gaia... Científicamente, la vida como tal no es ningún milagro ( aunque uno pueda tomarse licencias poéticas)y , aún resultando una ofensa casi insoportable para nuestro egocentrismo humano, diré que la vida no tiene sentido, ni siquiera la nuestra, ni fin ni objetivo, más que el que nosotros queramos darle, es decir, el que queramos inventar. Y con esto no quiero resultar negativa o intolerante, sino que quiero dejar claras la existencia y las razones de mi ateíamos, ya que éstas, obviamente, van a influir en mi opinión acerca de tu post... Empezando por la figura d ela niña como Dios, o realidad. La realidad no nos necesita para nada, así de crudo y simple. Al principio del párrafo comenté algo acerca del "sentido estricto". Por supuesto, soy humana y tengo sentimientos, y aspiracioens y fantasías, y como ya he dicho algunas veces siento que alcanzo a rozar apenas ese célebre sentido de la vida... pero no en sentido literal. Es "mi" sentido de la vida, el que habita en mi interior ( ya tiene que estar profundo el jodido para que no llegue más que a rozarlo)
En cuanto al resto del relato, debo confesar que soy, o mejor dicho era, muy muy madre. Y en ciertos momentos lo sigo siendo: por naturaleza soy obsesiva, dramática y oscura. No es que me guste serlo, pero con el tiempo he aprendido a aceptarme, con mi tendencia a los cambios bruscos de ánimo, a la melancolía y a las preguntas sin respuesta. Claro que con los años, he ido haciéndome más pragmática, o como tú dices, he aprendido a convivir conmigo misma; en el fondo no he cambiado, pero quizás lo veo todo desde un puntos de vista más amplio. Si soy sincera, no lo sé.
Es realmente curioso cómo estamos hechos de muchas cosas. Con eso me refiero a lo que tú llamas "varias identidades" que se superponen. Yo nunca lo he sentido como tal, sino como si mi personalidad, que ces una, indivisible e intransferible, estuviera sin embargo compuesta de mil trocitos, que, además, son inmensamente contradictorios entre sí. A veces me sorprendo de ser tan opuesta a mí misma: no tengo término medio, tengo siempre rasgos marcadamente antagónicos dentro de mí. No soy tibia, soy helada o ardiente.
Menuda parrafada. No me he parado a leer lo que he escrito y seguro que es toda una mezcolanza ininteligible, pero tengo que ime a clase. Madre mía, menuda sopa voy a hacer con la asignatura después de tu post...
Besitos
Shamandalie | 05-12-2005 14:06:27
Me qedo muerta con tu interpretación Genadie. Jesús, Maria y José, que diría mi madre.
Deberías de hacerte vendedor de enciclopedias, que seguro q convences al más pintao.
Voy a tomarme el caf, que me he qedao sin aliento después de tanto leer.
Un besitooo.
Meriel | 13-12-2005 19:18:41
Chaval¡¡¡, y creía yo que llevaba retraso, pero veo que hay quien me gana...je,je
Después de unas semanitas sin internet, pensé que iba a pasarme por la cafetería y encontrarme con unos bollos recien hechos, y voy y me topo con las telarañas en los taburetes.
Enciende de nuevo la cafetera, anda, que la gente está necesitada de cafeína.
Si quieres te echo una mano a barrer el suelo, y limpiar las pelusillas....
blenfes | 15-12-2005 13:55:46
Nica | 20-12-2005 10:17:14
jóvenes, inquietudes, reflexión, crítica, sociedad actual, mucha ironía, libros, solidaridad, contradicciones, ¿podemos hacer algo nosotros por lo que nos rodea?
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