Martes, 28 de marzo de 2006
Joder, casi tengo abandonado el blog pero me he propuesto escribir, al menos, una vez al mes y darme luego un chapuzón entre vosotros, visitando vuestras páginas. Y como escribo tan poco, pues aprovecho la ocasión y os mando un post bastante largo. Como consejo, y si estuviérais interesados en llegar hasta al final, os diría que:
1. Vayáis a por un vaso de agua por si os entra sed durante la lectura.
2. Tened cerca el baño por si os entran ganas de hacerle una visita.
3. Preparaos café por si os entra sueño.
4. Tened un paquete de tabaco a la vista por si quisiérais encenderos un cigarrillo, en el caso, claro está, de que seáis fumadores, que ya somos animales en peligro de extinción...
Pues eso, que os sintáis como en la típica cafetería agradable y confortable donde rajéis con un colega y sin prisas... para los que la tengáis, mejor entonces que os imprimais el texto y os lo leáis a trozos.. Os dejo con el escrito, ¡ojalá lo disfrutéis...! No soy más que yo hablando en voz alta sobre las cosas que pienso y que me digo a mí mismo...
EN UN PRINCIPIO, el poema no es más que un relato donde se narra la historia de una batalla. En ella se enfrentan la tierra contra el mar que, por supuesto, son metáforas de otros elementos.
La tierra es un símbolo de la vida humana. El perfil de la costa marca la línea donde ella acaba, es decir, la muerte. Frente a la tierra, en linde con el litoral, se encuentra el mar, que es esa misma muerte. Este recurso metafórico es tan antiguo como manido pero no por ello deja de ser útil y a mí me viene fenomenal para volcar en él lo que entiendo por la existencia del hombre. Así, a bote pronto, me acuerdo de Machado o de T.S. Eliot, por ejemplo... Y el mar, es muerte y eternidad al mismo tiempo, siempre y cuando mantengamos la esperanza de creer que, tras de nosotros, seguiremos siendo algo de alguna manera u otra, aunque no sepamos bien cómo será ese algo, ni esa manera.
Las primeras escenas describen el momento previo a la batalla, la agitación del mar antes de lanzarse a la lucha:
Me asomo curioso
al balcón último de la tierra,
pero una ola gigante
casi me lleva con ella.
El último balcón de la tierra es el último rinconcito nuestro en el que atesoramos nuestras más crudas miserias, dudas y temores. Es la última frontera, allá donde se abre el vacío, la nada, el vértigo desquiciante que causa darse cuenta de la absurdez de esta vida. Es la delgada línea que nos separa de la locura.
Lo de asomarse con “curiosidad” es una ironía y un arranque de valentía para restarle importancia al dolor que produce la introspección profunda de aquello que nos acecha tras la oscuridad, aquello que no podrás controlar nunca, aquello que se escapa de nuestras torpes manos de hombres mortales. Sin embargo, en esta ocasión en la que visitamos ese rincón, nos encontramos con que hay algo más que nos acompaña en la soledad de ese último borde tras el que corremos el riesgo de perder la cordura. Y es que...
¡Carajo...! ¡De dónde coño ha salido esa pedazo de ola enorme...! ¡Qué susto, joder...! ¡Y qué fresquita...! ¡Aichhh...!
Retrocedo de un salto para atrás
y me refugio en la habitación del continente.
Me pregunto cuánto tiempo más
podrá aguantar con vida esta suerte,
la de contener la fuerza del mar
entre los frágiles contornos de su muerte.
Por supuesto, el susto ha sido de pelotas y pegamos un bote de narices. Nos sentimos extraños y no entendemos nada de lo que acaba de pasar. ¿De dónde ha salido esa ola?, me vuelvo a preguntar. Me desconcierto y siento miedo porque era algo que no me esperaba y no sé cómo encajarlo. Así que decido abandonar la reflexión oscura de mis últimas dudas y vuelvo al lugar de siempre, a la vida cotidiana, a la habitación del continente. Recobro la tranquilidad, gano en perspectiva y analizo con más objetividad lo que acaba de ocurrir. ¡Joder, ya sé lo que era esa ola...! ¡Es como una especie de oportunidad, como un camino nuevo, una esperanza, una luz...! ¿Y cómo no lo había descubierto en otras ocasiones en las que me había puesto anteriormente a cavilar tan pesadamente como hace un ratito...?
Bueno, pero, ¿qué es exactamente la ola de los c...? Una ola representa la fuerza del mar, ¿no...? Vale, bien, pero ¿y la fuerza del mar...? Pues no es más que la fuerza del amor.
Aichhh..! El amor, siempre el amor.
¿Y por qué nos resistimos a creer en él? ¿Por qué caminamos fatigosamente durante tanto tiempo por lugares remotos si el sentido de la vida lo tenemos tan cerca? Primero, dentro de nosotros. Y en cuanto nos amemos tal como somos y mejoremos para ser mejor, lo tenemos también a raudales por todas partes alrededor nuestra.
Y el amor lo podemos tomar en dosis con la intensidad que prefiramos. Podemos empezar con nuestros amigos, que es lo más sencillo. Con nuestros hermanos y padres, donde ya se mezclan otras historias que, a veces, nos hacen sufrir. Después, con nuestros compañeros de trabajo, nuestros conocidos, las personas que nos encontremos en nuestro vivir diario... ¡y por fin, por último, con nuestra pareja....! De ahí a nuestros hijos sólo hay un paso aunque también muy buena suerte (ni todo el mundo desea un hijo, ni todo el mundo que lo desea, lo tiene).
Así, con un poquito de paciencia y otro mucho de arrojo, muy cerca de nosotros, el amor último lo podremos encontrar en esa persona tan especial que tenemos enfrente.
¿Cuánto tiempo más nos vamos a resistir a aceptar que en solitario jamás conseguiremos nada?
Pero, ojo, las propiedades de la fuerza del mar no quedan ahí. Al mismo tiempo, el amor es el vehículo de la eternidad. ¿Mandeeeeeee...?
Sí, de veras. El amor es la manera de crear el único espacio donde todo aquello que viertas en sus dominios es tan cierto y eterno como no pueda serlo nada tan puro en esta tierra. Si queréis, para llegar a aprehender el alcance de lo cierto y de lo eterno, volvamos a pensar en el amor de una madre por sus hijos. Así, hagámoslo con cualquier otro tipo de amor si lo hemos dado limpia y sinceramente. Porque amor es todo lo que no es cuando se pronuncia pero sí es cuando se siente y nos lleva a mejores condiciones que aquellas que disfrutábamos antes. Algo así como lo sublime de los budistas que jamás se pronuncia porque no es ni lo creado, ni lo no-creado, pero en versión pragmática para los que pisamos la tierra y no podremos contar con la oportunidad de perdernos en un templo apartado y perdido en mitad de la naturaleza. Porque cualquier contexto social en el que nos toque vivir, siempre será válido porque es el que está y porque es el que existe cuando a nosotros nos ha dado por surgir en la vida. No podemos negarlo, sino confabularnos con él y, si es necesario, incluso engañarle a ratos, con la finalidad de crear las condiciones necesarias para obrar en ese espacio donde el amor ofrece y propaga lo único que es cierto y eterno.
Porque lo que una vez sentiste de verdad, siempre lo será tal cual y sin mácula. Piensa un momento en lo que sientes (si estás en el caso de que amas bien y fuerte a una persona concreta): ¿Acaso no es verdadero lo que sientes ahora? Pues lo que es, cuando pase el tiempo, lo será. Y lo que fue, es porque ha sido y ya nunca dejará de serlo. Porque aunque todo cambie, porque siempre cambia, jamás dejará de ser cierto lo que sentiste entonces, lo que en ese momento tuviste. El tiempo se lo podrá llevar todo pero ya no podrá llevarse eso. Es una manera de hacerle una zancadilla insalvable al tiempo y probar un bocado de la eternidad que tanto se empeña en esconder para sí. Porque eso ya será siempre tuyo y de las personas por las que lo sentiste. Lo que fue, ha sido. Y lo que ha sido, siempre lo será. Y ahí jamás podrá llegar el tiempo, la finitud, la decrepitud, con sus garras. Nos habremos puesto a salvo. Y eso será siempre tuyo. Y siempre lo será, como futuro irrebasable, sin tiempo, ni final.
¿Y todo eso es lo que significa la ola esa enorme...? Pues ya ves... por sentir, reflexionar y escribir, que no quede, ¿no...?
Así que hemos quedado en que la fuerza del mar es la fuerza del amor y de la eternidad, la victoria en vida frente a la muerte, la desesperanza, lo absurdo, lo incontrolable, lo final. Porque esa es otra: el reino prometido no está más allá de lo que nos espera cuando deje de latir nuestro corazón y, clínicamente, no funcione nuestro organismo. La eternidad la tenemos que sentir y disfrutar desde ahora mismo y aquí mismo. Joder, muy fácil escribir estas cosas, ¿verdad? Aichhhh...! Amar es algo muy complicado. Sentirse eternos por lo puro de nuestros sentimientos, pues ya ni te cuento... Dos más dos son cuatro, ¿no...? ¿o va a ser que no...? Aichhh...!
Pues eso, no nos resistamos a contener la fuerza del mar entre los frágiles contornos de la muerte. ¿Y por qué no...? Contestemos a continuación:
Quien resiste a pesar de la derrota cierta,
Lleva el semblante de la nada,
el rostro sin rasgos
Y en la mano, una guadaña.
Pues por eso mismo. Porque, si no, estamos ya muertos en vida y arrastrándonos con la cara de alma en pena... Aceptemos, mejor, esa derrota dulce, amable, esperanzadora, ilusionante y, sobre todo, cierta e irremediable.
¡Es la costa del mar
quien me asusta,
que perfila las líneas
de la noche oscura!
Pues claro... es la puñetera costa, la línea de la noche oscura que nos asalta cuando nos paramos a reflexionar, la muerte en vida, la conciencia de sabernos mortales y limitados, inteligentes pero impotentes, víctimas de una broma macabra en la que nos arrojan en vida a una existencia donde obramos con pensamientos para darnos cuenta de que existimos y de que dejaremos de hacerlo algún día... una maldita gracia, vamos...
¡Qué de cosas tenemos que aprender...! Un aprendizaje constante que nos llevará a enfrentarnos a callejones sin salida porque no contaremos con la manera o las instrucciones de salir de ellos cuando una desgracia, grande o pequeña, tanto da, nos acorrale y nos hunda por momentos. Y algo que tenemos que aprender muy pronto es que,
Siguiendo la forma de sus trazos,
sale el mapa de nuestro mundo,
donde habitamos los humanos.
Es el mapa del vacío y del absurdo,
Donde creemos que respiramos
¡pero donde ni somos, ni estamos!
¡Si ya lo vamos aprendiendo...! ¡Y duele...! ¡Joder, que si duele...! Recorre tú mismo el perfil de lo que somos y te saldrá un bonito dibujo: ¡nada...! Haz un símil con la tierra y recorre el perfil que ella marca con la costa: te saldrá el típico mapamundi colgado de una pared donde reconocerás los distintos continentes, mares y océanos... ¿y qué es sino la nada lo que forma ese mapa? Sigue con un dedo la silueta que forma mi cuerpo y encontrarás lo mismo. Y es que estamos hecho de materia corruptible, perecedera, que siempre morirá. De algo tangible que, aún siendo nada en potencia, toma en el espacio una forma concreta, ya sea como persona o pedazo de tierra o lo que sea. Pero...
Pero, ¿qué...? Pues eso, acordaos de la ola... acordaos de la fuerza del mar... acordaos del amor y la eternidad... ¡pues hay salida...! Busquémosla pero, antes, reconozcamos nuestras limitaciones. Y pidamos ayuda.
Tierra dile fuerte al litoral
que deshaga su cruel dibujo,
que no te recuerde siempre
donde acaba tu dominio
y donde te espera la muerte.
Porque, como os decía al principio, este poema es un relato donde se narra la historia de una batalla. El mar contra la tierra. Esto es, la muerte en vida contra la eternidad. Esto es, a su vez, la soledad, el sufrimiento, lo absurdo, e incluso la insulsez, contra el amor.
La tierra, que adivina la llegada del trágico suceso, manifiesta su incapacidad para resistir la fuerza del mar. Pero, al mismo tiempo, la tierra aguarda con esperanza que el mar lo domine y cambie por completo la manera en la que ella ha existido siempre. Al mismo tiempo que la tierra teme la batalla, también desea que esta suceda para desaparecer y renacer luego en el modo en el que el mar lo decida. Es una manera de reconocer la propia debilidad y pedir auxilio a otro para subsistir. Y para ello, está dispuesto a ceder su identidad para arrogarse otra superior aunque sea a costa de perder la suya propia.
Es también, por tanto, la historia de un deseo, de un anhelo, de una esperanza y, también, la historia de una entrega, de una renuncia, de una derrota dulce, de una humildad bella y sincera. ¿Os suena a algo lo de la entrega y la renuncia? Pasemos corriendo ahora a pensar en lo que significa el amor y tomemos el amor propio de una relación de pareja. Esa aventura donde se comparte una historia de vida... pero donde también se cede y se renuncia... te entregas y renuncias a particularidades tuyas para que la unión con la otra persona sea más fluida y poderosa.
Que el mar te trague
respondiendo a tu llamada
Y renazcas con otra fuerza
y de nuevo iluminada.
Eso, joder, que te arrolle el mar, que pase por encima tuya y te engulla... así, déjate consumir por el amor... pero no olvides tu propósito: ¡volver a nacer... para nacer más y mejor...! Nada de anclarse en un amor posesivo y autodestructivo que nos debilita y que esquilma nuestra estima y personalidad... nos estamos refiriendo al amor correspondido, generoso ¡y buenamente apasionado...!
Comienza una batalla trágica
donde la arena y las montañas,
hermosamente perdidas,
se doblegarán extenuadas.
¡Bien...! ¡Por fin empieza lo bueno...! Las hostias limpias, los tiroteos, los puñetazos, las patadas... basta ya de tanto diálogo que la película estaba empezando a cansar de lo lenta y aburrida que estaba siendo con tanta charla... ¡pasemos a la acción...! (Es broma, por supuesto...)
A doblegarse, a reconocer la derrota... ¿os acordáis de la cara chunga y mustia que tenía la muerte cuando se te aparece de repente con una guadaña en la mano? Qué fea es la jodida, ¿no...? Pues eso, no nos resistamos a la muerte y perdamos hermosamente esta batalla para tener el rostro de la vida buena, el rostro de la eternidad.
¿Extenuado? Pues claro, la renuncia es un paso lento y desconcertante. Cansa una barbaridad. No hay estrés mayor que la incertidumbre de iniciar un camino nuevo donde tendrás que abandonar todas aquellas resistencias, defensas y peculiaridades que uno se ha ido armando poco a poco, y casi sin darse cuenta, para afrontar la vida... esas pequeñas cosillas que nos pertenecen y que nos sirven cuando sólo contamos con nuestros esfuerzos y propios consuelos... Abandonar todo aquello para entregarte al amor, al amor por todos y, finalmente, al amor en especial a una sola persona... Ufff...! Sí que agota el tema...
Porque vayamos aún más lejos. No sólo pensemos en él o en ella, sino en todos los que nos rodean y ampliemos al alcance y el sentido del amor hasta que se convierta en una actitud de vida... Es algo muy complicado pues uno termina teniendo que resolver multitud de situaciones en los que se corre el peligro de perder la perspectiva, de que te hieran, de que no te respeten, de diluirte en una amalgama tibia y blandengue de sonrisas, buenas intenciones y buen humor constante que, muchas veces, no es suficiente para solucionar problemas complejos de la vida real... Es necesario un convencimiento muy fuerte de esa actitud y una personalidad segura, exigente y operante...
Bueno, pero no nos desviémos... Volvamos al bello rostro de nuestra persona querida, aparecida, unida y, finalmente, fusionada... Nuestro contrincante es bello y hermoso. Confiemos en él. ¿Estáis enamorados? ¿Lo habéis estado? Pues, ¿acaso no tiene un rostro precioso?
Y comandando las turbas
de las aguas embravecidas,
estará tu caballo de espuma
y tu sombra de algas marinas.
Y ya apareció esa persona por fin... En mi caso, existe y, de hecho, vivo con ella (y se llama Raquel...)
Vida-muerte-eternidad;
Tierra-costa-mar;
Experiencias, sentimientos y reflexiones-absurdez, soledad y sufrimiento-amor, amor, amor;
Reconocer nuestra limitación-renuncia y entrega-¡abrirse a sentir todo lo bueno ya dicho aquí...!;
Duda-miedo-fe;
Lo que soy-lo que me duele y no entiendo-lo que somos juntos.
O sea, tesis-antítesis-síntesis... Qué maravillosas tríadas...
Pero, por ahora, lo dejaremos aquí porque me temo que este post está siendo interminable... Continuaré la explicación de lo que queda del poema en el siguiente post... y prometo que no tardaré un mes en actualizar como está siendo mi costumbre...
Ah...! Aún no he llegado a los dos estrofas que más me gustan. Aparte de la última, por supuesto, la otra que más me gusta es:
Anegarás de azul los pies de los hombres
para que floten sobre un manto de agua
y naveguen más allá del horizonte.
Olvidarán el peso de sus cansados cuerpos,
Sus miedos, miserias,
¡y hasta su nombre!
Ese azul del que hablo... Uffff...! Ahí caben muchas cosas... Me encantaría saber qué os inspira... Dios...! ¿Por qué no nos dejamos llevar por los sentimientos (que no por el sentimentalismo), y desparramamos textos sentidos e imaginativos...? Viva la madre que os parió a todos... porque escribís cosas maravillosas... porque sentís de manera maravillosa...
¡Hasta la próxima...! ¡Y cuidado con el café, que quema...!
Por: Genadie | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
Te he visto merodear por casa, y mi ratón se ha puesto nervioso pensando que tal vez habías sacado ya tu terracita de verano.
Te cuesta pillar el teclado, pero cuando lo haces se te quedan los dedos y el alma pegados en él.
Y después de tomarme un té de caramelo, fumarme un cigarrito con tabaco de liar (porque estoy intentando extinguirme como fumadora)y leer esto mientras el sol va tostando mis mejillas...tengo que decirte, que una ola de gran embergadura ha llegado a mi orilla, y esta vez no retrocedí, sino que me dejé arrastrar por ella.
Enganchada a su cresta he visto bancos de coral y peces de colores. Sentido mil y una emociones. Y aunque es maravilloso, no puedo evitar sentirme algo vulnerable, porque el mar es bravo y caprichoso. Se le puede antojar dejarme con resaca en una playa olvidada.
Pero así son las reglas del juego, hubo una vez en la que ya aprendí a nadar de espalda.
Hoy por hoy quiero disfrutar con el salitre que me ofrece, y el mañana, como dice escarlata "será otro día"...
Se te ve eufórico, y con ese brillo especial que me resulta tan familiar. Solo por eso se te perdona, que tardes tanto en atender las mesas, je je je
Un beso, marinero intrépido. Capaz de adentranse en semejantes complejidades de la vida antigua y el mundo moderno.
PD: el don de las mariposas, te lo susurraré al oído, porque es un secreto callado, que si se pronuncia en voz alta se desvanece...
blenfes | 30-03-2006 18:35:19
No sé qué es lo que ha pasado, pero ya no publicas nada y no veo manera de contactar contigo. Supongo que dejándote un comentario exista la posibilidad de que podamos enzarzarnos de nuevo en esas bonitas disputas de las que tanto aprendía. Sinceramente, tengo ganas de contactar contigo!
jiuck | 09-11-2007 13:09:51
jóvenes, inquietudes, reflexión, crítica, sociedad actual, mucha ironía, libros, solidaridad, contradicciones, ¿podemos hacer algo nosotros por lo que nos rodea?
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